Volver a soñar con él aprisionaba, cegaba, desgarraba la voz, ardía con el manotazo duro y pasivo del recuerdo y se agarraba seco y viscoso a la piel con la sangre caliente que se coagula en el corazón restaurado.
Pero a su vez todas esas sensaciones confluían en lo que realmente era: volver a nacer.
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