martes, 21 de marzo de 2017

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Todo contigo es un segundo,
donde hay que decidir si abrirte la puerta o mandarte a tu casa.
Donde un beso en el hombro, sutil, impreciso,
llena la calle de ruido, de fiesta.
Donde gritarme "preciosa" a la cara
hace que la boca me tiemble hasta quedarme sin dientes de sonreírte.
¿Cuantas veces más?

Todo contigo es un segundo,
donde hay que decidir si correr tras de ti o quedarse esperándote.
Donde encontrarte por la calle causa arritmia.
Donde mencionarte da hasta pavor.
Donde la falta de tu olor es falta de oxígeno.
¿Cuándo he de marchar?

Todo contigo es un segundo,
en el que viajar buscando la nada.
Donde esconderse para aspirar el mar, acariciarse con tus dedos y ser feliz.
¿Hacia dónde te he de llevar?

Todo contigo es un segundo.
Donde un grito ahogado en la curva de mi cuello
me convierte en Afrodita sin más espuma que tu saliva.
Donde una bofetada se impone a mi apellido.
Donde las mejillas me explotan rojas de rabia,
y mi piel está celosa
y mi boca está celosa
y mis manos están celosas.

Pero todo contigo es un segundo,
¿cómo no te voy a perdonar?

Cuántos universos paralelos habrá,
y sin embargo todos confluyen igual en todo ese segundo.

No hay otras Ana cuando estás en mi habitación.

Todo contigo es un segundo
que a la eternidad se le queda grande.





[Anilla. Barcelona, 21 de marzo. 
Día internacional de la poesía.
Segundo día de primavera del 2017. ]




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