
..Sus ropas, adheridas con una facilidad casi necesaria, se terminan desgarrando cuando se despegan al marcharse; agujereándose y permitiendo ver la piel que aguardan, aquella que vibra por cada leve caricia, que desprende un calor volcánico por cada susurro.
Y sólo se queda suspendida la sensación de añoranza que roza sus bocas dejando el último aliento, el cual posee la ignorancia de no saber cuándo sus miradas volverán a superponerse la una sobre la otra...la otra sobre la una...
3 comentarios:
¡Ese diminutivo manchego, cómo lo parte! Así me gusta, un blog fecundo, rico en pensamientos y con actualizaciones regulares, ¡qué mérito! A ver si seguimos ansí de bien.
Un saludico,
el merguico del pelico rizadico.
factodelafe mia(ahora mismo estoy escuchando una cancion y q malos son xD)que rebonico q escribes siempre, lo más maravilloso de todo es que me hagas releer y releer para poder encontrar cada uno de tus mensajes escondidos :)
para lo dl pelo, un consejo: LAVATE WARRA!!
te kiero muchimmo, espero tus clases de albaceteño con ansias juasjuas
Me encanta el poema de Miguel Hernández que me mostraste después de haberte quedado tan dormida como yo mientras tendríamos que estudiar..
Un biquiño Anaa :)
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