·16:00
El trabajo dignifica. Prepara el cuerpo para pasar 5 horas o más con la espalda en vilo y la mirada uniendo letras con los garabatos del sufrir cataratas. Rodean numerosos papeles y mentes insignificantes que no aprecian que sus experiencias no son más que meros conceptos de fracaso.
Hay preguntas en este aire erudito, ¿contesto?.Zapateo. Vibra una esquina y con seísmos diminutos se trasmite hasta el otro extremo.
¿Nerviosa?
Los minutos vagan con desánimo haciendo saborear la amargura del tiempo con sensación perdida, incubadora del agotamiento y de ojeras como el cañón del Colorado.
El instante de abandonar ese cajón de sastre de poesía ignorada y narrativa de coste llamado facultad se acerca apaciguando las horas decimales.
Se anuncia la llegada de una última sesión rutinaria, donde el hermetismo que mi cráneo ha ido produciendo sólo ha ocasionado la llegada a la tercera fase: la del decaimiento, la del miedo.
·21:00
Cuando la tarde se tornó en lo tarde, aturdidor del pasado, allanador del presente y difusor del futuro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario