jueves, 18 de diciembre de 2014

La resaca, o el orgasmo

“Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde”.
Pero que el cambio era inevitable puede que nunca lo llegue a estimar.

Me quitas el hambre para devolvérmela en resoplidos,
y espero a que sean tus manos las que tapen mis encías cuando evito, conscientemente, sonreír(te).
Mantengo la vergüenza de abrir un libro desnuda,
y no por cómo lo hago sino porque me ofrezcas algo nuevo.
Algo.
Nuevo.
Podemos constatar que no nos queda de este tiempo inmaterial para culminar este disparate, esta incertidumbre, este caos corrupto que me roba mordiscos.

Así que me voy.
Pero me voy

con sólo suplicarte que tú también lo hagas.

Me voy.
Me voy.
Me voy.


Y tú vete,
conmigo.

Pero vuelve. Que no quiero que dejemos de
irnos.


2 comentarios:

Madame Butterfly dijo...

Increible similitud

Rai dijo...

"El último verano de nuestra juventud"... ;)

PD: Escribes muy bien.