aquel con el que pretendía realizar una ruta salvaje por tus pupilas.
Y ahora son nuestras voces las que hacen que anochezca o amanezca sin diferencia.
Y ahora es la protección de tu incesante indagar lo que consigue que quiera bucearme,
contigo como oxígeno.
Soy de mármol, pero no soy de piedra:
Mi piel hecha jirones se me desvanece
del cuerpo cuando me ensordeces en gruñidos
y se deshace
hundiéndote en todos los ángulos por los que
me deshidrato.
Has transformado la química en fisiología;
el olor a vino embriaga mis rodillas desde tus comisuras.
Eres energía imposible de agotar,
que se funde en mi boca como un caramelo de serotonina.
Y ya nada me da miedo.
Soy una viciosa de tu olor,
una ninfómana de tu risa,
una degenerada de tu sabor.
No
dejes que
deje
de
vibrar.
[Anilla. Barcelona, Sant Jordi 2015]

No hay comentarios:
Publicar un comentario