domingo, 14 de octubre de 2012

¿Qué nos queda?


Me estiré de los dientes, el pelo me mordió, el agua me arañó, grité para que nadie me oyese y me callé para que el silencio estallase en mi mente.
Pero eso nunca fue suficiente.

Entonces, sumergí mi cabeza hasta el mar más profundo del agujero más negro;
y en la cordura más efímera, me deshice.

Y vi cómo se me despedazaba el cuerpo cacho a cacho, miembro a miembro.

Y vi apagarse mi voz y mi olor.

Y vi cómo ya no podía ver.




Y en mi mirada ahora sólo se refleja el vacío.








Porque cuando has perdido todo el derecho a amar................. N A D A.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No sé si la forma es la mejor, pero la sensibilidad del texto me parece insuperable.
No dejes nunca de escribir.