Le
encantaban los sueños, dormir sumergida en la falta de cordura y
balancearse en el libre albedrío de la realidad desintoxicada. Pero
mayor era el deleite al despertar y darse cuenta de que no iría más
allá de aquellos atisbos incongruentes con los que la oniria la
entretenía. Tal era la impasibilidad que disfrutaba tras el periodo
de expiación diario en posición horizontal que hasta había llegado
a desear sufrir de narcolepsia.
Sin
embargo había veces, en el feudo de la vigilia, en que la semántica
le planteaba retos para los que la técnica del raciocinio se cohibía
y la dejaba a merced del subconsciente, ése que como un zorro
famélico e insaciable tanto le gustaba husmear por las noches.El
insomnio y el desvelo se apoderaban del tiempo y cuando ésto
ocurría no había ataques de ansiedad, crisis de ausencia o
convulsiones en la tráquea que le ayudasen a purgarse de tal
inconsistencia.
Nunca
fue perfeccionista, e incluso había llegado a admitir que no le
importaba llegar a olvidar...pero su mayor temor era la incapacidad
de definir.
Y aquel
día, las acepciones se escapaban de su lengua.
Con la
espalda empapada de recelo y las sienes vulnerables a cualquier
juicio, se debatía entre dos términos los cuales se le antojaban
imposibles de separar pero para los que era capaz de elegir su
predilecto (o más bien dicho, de cuál le importaría menos
renegar).
Y,
valiéndose de la redundancia, se preguntó:
¿Qué
te llevarías a una isla desierta: a NADA o a NADIE?
Si bien
la NADA abarca cualquier posibilidad de existencia, incluyendo los
“alguien” y con ello la totalidad (aunque nula, pues nada es
nada) de la libertad, quedarse despojada de toda contingencia era lo
que prefería si así podía elegir la discontinua y ambigua fracción
que NADIE ofrece.
Y con
ello llegó a una decisión, no clara, pero sí definitiva: Podría
empeñarse en generalizar el vacío hasta llegar a la ataraxia más
desolada, donde el vicio de la soledad nos relega a una especie de
independencia anhelada, a una completa soltería en todos los
sentidos.
Pero
para ella tener la autonomía de la vida era algo demasiado agónico
si no tenía al final a alguien con quien compartirla.
Y por
muy lejos que estés, NUNCA dejaré que NADA nos convierta en NADIE.
Para Ajla. "Happiness only real when shared" (Into the wild)

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