lunes, 5 de septiembre de 2016

Almendro en flor

Me llegó la primavera,
con el aire caliente y sabor a sangre.

Agresiva y seca, llegó reclamando besos
y con un golpe de calor me arrancó la boca.

No tenía nada para ella.

Me dio gotas de fuego para saciar mi sed,
y ceniza para refrescar mi nuca.
No había ni una fiebre que hiciera sombra.

Eterna aridez abrupta y austera era mi piel,
y clavó sus dientes intentando allanar mis hombros,
cuando en mis músculos ya no quedaba ni un solo hueco fértil.

Nada podía arraigarse en estos muslos a los que nunca les rozó el sol.
La tierra eran tan seca que me había agrietado los labios.

Ahondó buscando la negrura, apenas latente, de lo más profundo de mis costillas,
y ahí, sin un atisbo de luz, plantó a abril para que me empezara a llover.

La humedad se fue filtrando por mi pecho, por mi cuello, por mis ingles;
mi lengua era un manantial.

Y donde antes no podía haber raíces capaces de aferrarse,
tus ramas me oprimieron,
me abrazaron,
me acariciaron.

Sentí la rigidez de tu cuerpo cuando me impregnaste de flores.
Ahora no hay día que mi vientre no huela a almendras.

Y cada noche, con una sonrisa, presencio mi propio funeral,
donde me sepulto bajo tus hojas para respirar mejor.
Para respirar más.
Para respirar.

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El campo por el que vagaba no se acababa nunca,
y me creía una nómada que se movía de cueva en abismo,
y era porque no supe que vivía tras una puerta hasta que llamaste a ella,
y que no venías solo,
y que yo no me iba.

Ambos estábamos llegando a casa,

a ambos nos estaba llegando la primavera.




lunes, 8 de agosto de 2016

Pretérito: Imperfecto y Simple

Te reiterabas en que llegaría el día que te irías a la cama enfundado en sus brazos, y que nunca más sería el silencio lo que os dormiría, sino todas aquellas emociones que no conocéis pero que se reventaron contra tus dientes para no pegarle un guantazo que le supiera como el más dulce de los besos.

Te amenazabas con amenazarle con quién es, porque eres un déspota que decidió que por quererla eras el único capaz de definir su esencia.

En todos los universos paralelos te empeñaste en tener un hueco bajo sus sienes, donde cada esquina de tu cuerpo se enfrentase al otro por ser el primero por erizarse y convertirse en su predilecto.

Todo especulaciones cuya finalidad era retorcerle el cuello hasta que se anudase a tus muñecas, para que fuera su tráquea las esposas que os llevarían al "sí quiero".

Quiero, quieres, quiere.

Pero lo único que hicisteis fue nominalizar vuestro verbo:

a común,

y a abstracto.


sábado, 23 de abril de 2016

El hueso

El hueso de mi cadera se ha enamorado de tus manos,
y me esparce por tu cuerpo para imantarte en cada una de sus aristas.

Estoy en el hueco de tu espalda, que tiene la forma de mis dedos, porque somos la misma pieza que vuelve a encajar,
desde conmigo hasta contigo.
No sé dónde empiezan mis arterias y se terminan tus venas,
ni cuáles son las flores de tus sábanas y las flores de mi pelo.

Se perdieron los secretos entre tus dientes y los míos, y antes de tocarte ya te estoy acariciando,
pero es mi piel la que hace espirales como la arena del desierto.

Le dices a mis muslos que estoy preciosa, y yo,escondiendo los restos de tus verdes bajo las pestañas, sé que es verdad porque el sexo me huele a besos.

Mi pulso pierde la cadencia buscando el momento de empezar,
antes
y durantes,
y el paso del tiempo se exime de su importancia, atrapado ahora entre nuestras clavículas.

Usamos los verbos al mezclarnos; y si te digo vibrar, exhalas, y si me dices entrar, vuelo.

Yo fui tu catalizador; tú, mi libro de poemas;
aunque en esta incursión eres tú quien me lee y yo quien te recupera.

Y quien se recupera
mientras sigue, enamorado de tus manos, el hueso de mi cadera.


[Anilla, Barcelona, Sant Jordi 2016]

domingo, 1 de noviembre de 2015

Apple Pie

Porque no hay ningún dios que me prohíba nutrirme de ti,
y tú eres un fruto que siempre estás en primavera.





lunes, 7 de septiembre de 2015

Acepciones

Él solo le pidió más espacio,
y como eso de comprar estrellas estaba muy visto,
le regaló un paquete de folios en blanco.


miércoles, 19 de agosto de 2015

Inardescĕre

Sol abrasador.
Julio.
40 grados a la sombra.

Y ella, tras cerrar la puerta, dijo que las previsiones de tormenta eran de un 99%.





Hasta debajo de la ducha notaron la lluvia.

martes, 30 de junio de 2015

La Revetlla


Destellos de ceguera me enmudecen
y te ríes de mis pérdidas sensitivas,
cuando tú estás más sordo que un escéptico
y no oyes que mis sienes latentes te están pidiendo una corona de flores.

De esas que pretendes oler cada día sin llegar a embriagarte los pulmones.
Pero están llenos, a rebosar, del aroma que me salpicó las corvas.

Siempre quise estar besada por el fuego.

Ahora renazco en fénix cada vez que mezclamos las miradas en un brindis de dientes, yemas y nucas.

No existe acotación temporal que pueda reclamar el ansia que recae sobre mi vientre cuando toco 
tu respiración. 
Y ya sé que no me dejas abarcar nada más,
pero me basta para que el pecho me bombee a ritmo de soplos.

Exhala, suspira, agota hasta el último aliento.

Que la hoguera no se apague antes de que podamos saltarla.








[Anilla. Barcelona. Nit de Sant Joan 2015]