lunes, 7 de septiembre de 2015

Acepciones

Él solo le pidió más espacio,
y como eso de comprar estrellas estaba muy visto,
le regaló un paquete de folios en blanco.


miércoles, 19 de agosto de 2015

Inardescĕre

Sol abrasador.
Julio.
40 grados a la sombra.

Y ella, tras cerrar la puerta, dijo que las previsiones de tormenta eran de un 99%.





Hasta debajo de la ducha notaron la lluvia.

martes, 30 de junio de 2015

La Revetlla


Destellos de ceguera me enmudecen
y te ríes de mis pérdidas sensitivas,
cuando tú estás más sordo que un escéptico
y no oyes que mis sienes latentes te están pidiendo una corona de flores.

De esas que pretendes oler cada día sin llegar a embriagarte los pulmones.
Pero están llenos, a rebosar, del aroma que me salpicó las corvas.

Siempre quise estar besada por el fuego.

Ahora renazco en fénix cada vez que mezclamos las miradas en un brindis de dientes, yemas y nucas.

No existe acotación temporal que pueda reclamar el ansia que recae sobre mi vientre cuando toco 
tu respiración. 
Y ya sé que no me dejas abarcar nada más,
pero me basta para que el pecho me bombee a ritmo de soplos.

Exhala, suspira, agota hasta el último aliento.

Que la hoguera no se apague antes de que podamos saltarla.








[Anilla. Barcelona. Nit de Sant Joan 2015]


miércoles, 13 de mayo de 2015

Kαρδιά

En mi corazón se amontonan las flores de la vida sobre las que me quiero tender y dejar que

poco a poco,
pétalo a pétalo,

me diseccionen,

hasta hacerme brotar,
hasta hacerme explotar

en los colores de los fuegos artificiales que aguardan mi sed de quemarme.


jueves, 7 de mayo de 2015

Síndrome de Dafne

Aquel abrazo le concedió tantas sensaciones a flor de piel
que su cuerpo se conmovió en un campo de margaritas.



jueves, 23 de abril de 2015

Arañazos con las yemas

Has aniquilado mi silencio,
aquel con el que pretendía realizar una ruta salvaje por tus pupilas.

Y ahora son nuestras voces las que hacen que anochezca o amanezca sin diferencia.
Y ahora es la protección de tu incesante indagar lo que consigue que quiera bucearme,
contigo como oxígeno.

Soy de mármol, pero no soy de piedra:
Mi piel hecha jirones se me desvanece
del cuerpo cuando me ensordeces en gruñidos
y se deshace
hundiéndote en todos los ángulos por los que
me deshidrato.

Has transformado la química en fisiología;
el olor a vino embriaga mis rodillas desde tus comisuras.

Eres energía imposible de agotar,
que se funde en mi boca como un caramelo de serotonina.

Y ya nada me da miedo.


Soy una viciosa de tu olor,
una ninfómana de tu risa,
una degenerada de tu sabor.


No
        dejes que
       deje
            de
vibrar.









[Anilla. Barcelona, Sant Jordi 2015]

jueves, 9 de abril de 2015

Leerte, el boceto de un desnudo

Primero el sueño, luego el hambre, y después, las palabras.
Todo se me ha quedado atrancado tras las bisagras de tu boca.

No he reconocido la inminencia de tu cercanía hasta que mi palidez ha palpitado con cada golpe de tu voz.
Y fluye la falta de aire por mis piernas en los húmedos resquicios de tu saliva.

De tu suave, dulce e inflamable saliva.

El parte meteorológico de mis ojos dice que pronto amaneceré reflejada en gama de grises.
Pero aún son luces epilépticas las que te iluminan en mis dedos.
Y es en mis dedos donde leo la incertidumbre, la incongruencia:

cómo has dado lugar a que las tiránicas exigencias de mi mente,
que me impiden sentir que algo forma parte de mí,
me hayan obsequiado con poder ser algo que forma parte de ti.


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La duda siempre me sajó las entrañas.
Ahora me hace el amor a ritmo de susurros que saben a flores.




-Y me encanta(s)-