Soy completamente inflamable desde que me rociaste con tus
palabras, pues tengo el corazón tan hinchado que una chispa provocada por tu
saliva me convertiría en lenguas de fuego que devorarían cada esquina de mi
cuerpo, cada vértice de mis delirios.
Y sólo quedarían cenizas que se esparcirían por tu paladar,
ardientes de combustión, ardientes de ira por obligarlas a tener sabor a “no te
quise nunca”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario