miércoles, 28 de noviembre de 2018

El rayo que (no) cesa

Estuve un año sin mirar mi reflejo.

Hay zonas de este planeta en que los árboles nunca crecieron, así que sus ramas jamás perforaron el cielo.
Para hablar con las estrellas necesitas una VPN.
El manto de luces da a un patio interior.
Y allí nadie me aúlla cuando salgo.

¿Cómo? Si no se me ve.

Brillo por mi propia ausencia.
Estoy tapada quedándome en casa, contando las horas de diferencia con la vida que tenía antes.
A veces me cubro de nubes, y se me revaloriza la piel.
¿A cuánto está hoy el cambio de plata?
No sé, aquí solo se ponen los dientes de bitcoins.
Y quieren ser tan altos, tan altos, que ni yo misma consigo alcanzar a ver adónde quieren llegar.

Aquí abajo la sangre se ha convertido en mi tiempo, y los anillos de cemento en mi órbita.

A mí me había cantado el poeta, y para no olvidarme lo metí entre mis cicatrices.
Como a un hijo que nunca tendré, porque aquí ya estoy echada a perder.
Estas piernas tienen surcos,
este cuello es nacarado, un filo de navaja.
Este cuerpo, si se apellida celeste, es por un matrimonio que el amor convirtió en conveniencia.
Y subo la marea cuando el filtro entre el bambú no te engaña y me ves como realmente soy.

Gris.
Agujereada.
Gorda.

Porque lo que realmente soy, es un mal augurio.




Que no salga la luna, que no tiene pa' qué.
No tiene pa' qué, no tiene pa' qué.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Milagros

¿Negar la evidencia,
o ev
idenciar la negación?


Hace tanto que no nos conocemos
que me daba pavor empezar a hacerlo.
Era más fácil así. 
Con el sí. 
Si-
empre sí.
Hace tanto que te pedí
que no me he dado cuenta de que me faltaba una “r”.
Es que yo siempre era plata, y eso es casi ganar. Casi.
Sí.

Me he puesto a leerte,
egoístamente buscándome en lugar de empáticamente encontrándote.
No había nada de esas posibilidades.
Ese tú me es extraño
y esa yo no te existe.

Quise ser la única luna que te tocase cuando vas en bicicleta.
Luna de plata. Sabes que soy muy lorquiana.
Pero entre tu noche y la mía hay 7 horas de diferencia.
Y encima, allí, no se ve el cielo. Ni cuando se nos cayó encima.
Quise tu anillo, tu semilla, tu día a día. 
Que vivieses bajo mi nombre y que murieses bajo mis frutas.
¿No querías estar rodeado de árboles?
Es pronto, ya lo sé. Perdona.


Perdóname. Qué inconsciente y exigente.
Mejor complaciente. Mejor así. 
Si es que hablando se entiende la gente,
y tú manejas muchísimos idiomas,
pero el más importante lo has dejado en abandono.


“Para lograr la mayor fluidez, uno ha de estar en contacto directo y constante con la lengua.”

Pues imagínate con el amor.



miércoles, 17 de octubre de 2018

Variación en la pigmentación del iris

Estoy enredada en una, en dos, en hasta cuatro
zarzas,
y solo tengo los tobillos vestidos,
por unos tirones apresurados
y unos besos férreos.

Estoy leyendo castillos en el aire de realismo mágico
-de cuando los primeros días son Japón y la flor de cerezo-
y relatan lo que tuve, lo que tengo, lo que puedo tener.
Pasado – Presente – Posible.
No lo que tendré. Eso no.

La misma sonrisa
que percute en distintos ojos.
De niña pilla.
Los mismos ojos
que me arrancan los mismos dientes.
Deporte femenino.
Ojos que muerden, que prometen,
que me cambian de color,
que hacen de la vigilia
una apnea del sueño.

Estoy vendiéndome humo
porque ahora soy fumadora pasiva-
agresiva.
Y calo la euforia sin llegar a tragármela,
porque me ahogo. Porque no sé hacerlo.
De niña inexperta.
De niña buena
empapelada con dibujos de mujeres tristes.

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Siempre que estuvieras no tendría que buscar mi casa.
Siempre que estuvieras no tendría que añorar mi casa.
Siempre que estuvieras tendría casa.

Pero de casa a cárcel
solo hay tres letras de diferencia:

Ana.


De niña adulta.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Auxilio

Yo soy buena.

Soy tierna, desde las raíces del pelo hasta las puntas de los dedos,
por las que apenas puedo alcanzar todo lo que quiero.
Hay piel, hay hueso, pero no es suficiente.
Pero seré más tierna, más suave. Seré más.

Soy complaciente, por cada cosa que me piden, o que no;
por cada negación a la que tengo que adorar,
por cada insulto, por cada humillación, por cada vez que me crea algo.
Pero me creeré menos. Creeré más.

Soy dulce, y a mis besos le preceden los párpados apretados,
con el ansia tenue, con el flequillo por delante, y los labios pidiendo.
Pero pediré menos. Esperaré más.

Soy cariñosa. Una proyección de estar llena de amor.
Aunque esté vacía,
por desparramarlo todo.
-Pero quédate algo-.
Daré más.

                                        La calle está llena de briznas de cariño.

Soy autodestructiva.
Cuando dejo de leer,
y de escuchar,
y de recordar.
Cuando busco
sin encontrar.
Cuando aspiro
sin oler.
Cuando abrazo
con las piernas.
Cuando grito
con la mirada.

Libre
de mí,
y cautiva
de mí.

Y ya no soy tierna,
ni soy complaciente,
ni dulce,
ni cariñosa.

Para reconocer que yo no soy buena.

Que yo no soy esa. No soy esa.
No soy.


                                        A veces morimos por una brizna de cariño.













domingo, 23 de abril de 2017

martes, 21 de marzo de 2017

''

Todo contigo es un segundo,
donde hay que decidir si abrirte la puerta o mandarte a tu casa.
Donde un beso en el hombro, sutil, impreciso,
llena la calle de ruido, de fiesta.
Donde gritarme "preciosa" a la cara
hace que la boca me tiemble hasta quedarme sin dientes de sonreírte.
¿Cuantas veces más?

Todo contigo es un segundo,
donde hay que decidir si correr tras de ti o quedarse esperándote.
Donde encontrarte por la calle causa arritmia.
Donde mencionarte da hasta pavor.
Donde la falta de tu olor es falta de oxígeno.
¿Cuándo he de marchar?

Todo contigo es un segundo,
en el que viajar buscando la nada.
Donde esconderse para aspirar el mar, acariciarse con tus dedos y ser feliz.
¿Hacia dónde te he de llevar?

Todo contigo es un segundo.
Donde un grito ahogado en la curva de mi cuello
me convierte en Afrodita sin más espuma que tu saliva.
Donde una bofetada se impone a mi apellido.
Donde las mejillas me explotan rojas de rabia,
y mi piel está celosa
y mi boca está celosa
y mis manos están celosas.

Pero todo contigo es un segundo,
¿cómo no te voy a perdonar?

Cuántos universos paralelos habrá,
y sin embargo todos confluyen igual en todo ese segundo.

No hay otras Ana cuando estás en mi habitación.

Todo contigo es un segundo
que a la eternidad se le queda grande.





[Anilla. Barcelona, 21 de marzo. 
Día internacional de la poesía.
Segundo día de primavera del 2017. ]




miércoles, 1 de marzo de 2017

Regalar unas flores, y sonreírles aunque ya estén muertas.
Recibir unas flores, y llorarles porque ya estás muerta.
Vestir con flores, por querer revivir.
Regar una flor, aunque no vaya a sobrevivir.







En Barcelona solo es primavera un día de abril.

¿Cuántas primaveras hay en China?